Dirección de Comunicación Interna

Esta Dirección es clave, es nuestra voz interior. La dirección de comunicación interna lidera nuestros pensamientos, gestiona nuestras emociones, y nos lleva a tomar las decisiones que van creando la historia de nuestra vida.

La vida son el resultado de las conversaciones que hemos tenido y las que no. Estas conversaciones empiezan dentro de nosotros mismos, son nuestros pensamientos, que se alimentan de nuestra forma de ver el mundo y dan como resultado nuestras creencias.

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes estás en lo cierto”

Henry Ford

“La felicidad depende de la calidad de nuestros pensamientos”

Marco Aurelio

¿Qué son las creencias?

“Es el ESTADO de la MENTE, en la que el individuo considera como verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene, acerca de un suceso o cosa”.

Las CREENCIAS son pensamiento y por tanto se pueden cambiar.

Dos tipos de CREENCIAS, limitantes o potenciadoras.

El quid, saber observar nuestro pensamiento para sabe  detectar , que lo que nos estamos diciendo, no es una verdad absoluta, observarnos y poder catalogar si lo que nos estamos diciendo nos limita, no llevándonos a ninguna parte, o nos potencia y facilita para obtener los resultados que nos marcamos.

Nuestro Director de Comunicación Interna es la voz de nuestro Director General, debe honrar los VALORES que hemos definido que nos van a servir de brújula para dirigir nuestra vida. Detectar si lo que nos estamos diciendo es digno de ser nuestro peor JEFE, y nos lleva a sobrevivir, o en cambio estamos siendo nuestro mejor líder, y nos estamos permitiendo cumplir nuestra visión que es VIVIR.

La clave observar si nuestros pensamientos están en la zona gris o en la de color, y decirnos verdad, a nosotros mismos:

Afirman que tenemos unos 60.000 pensamientos diarios, y un porcentaje muy elevado son repetitivos y negativos. Parten de nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano y del límbico que están en continuo estado de alerta, para SOBREVIVIR para saber reaccionar ante cualquier amenaza. Ahí están instaladas nuestras creencias, que hemos marcado a fuego y que para cada uno de nosotros son realidades absolutas que no necesitamos encontrar evidencias. 

Te propongo que te contestes a estas dos preguntas:

¿Que te dices, que cuando piensas en ello te llena de fuerza, y te sientes capaz de hacer lo que te propongas?

Y por el contrario,

¿qué te dices que te quita la energía y te sientes incapaz de avanzar?

Lo que nos decimos está relacionado con nuestra autoestima, porque  tanto en positivo como en negativo, entra directo a nuestra alma, y nos hace sentirnos de una forma u otra. Creamos escenarios donde todo es posible, donde los que sembramos dará sus frutos, y será un terreno fértil, o por el contrario secará nuestras esperanzas y estaremos alimentando nuestros miedos, y el resultado será un terreno árido seco, sin luz, y sin vida.

¿Qué voz quieres alimentar?

Esto consiste en tomar conciencia de tu comunicación interna, revisa la historia te estas contando, te acerca o te aleja de la vida que quiere vivir, la que te gustaría contar a tus nietos. Con nuestra comunicación interna nos ponemos etiquetas y nos generamos creencias sobre nosotros mismos, que bien nos limitan o bien nos posibilitan un universo de opciones.

CAMBIANDO nuestras CREENCIAS somos capaces de cambiar nuestras EXPERIENCIAS y por tanto nuestra PERCEPCIÓN DEL MUNDO. Porque el mundo es como nosotros lo vemos, y cada uno de nosotros llevamos unas gafas puestas en función de nuestra forma de ser.

Tanto para lo bueno como para lo malo, lo que te dices te lo acabas creyendo, de ahí la importancia del lema: CREAS lo que CREES.  Así que CREE en TI, porque si tu no crees, quien va a CREER.

Te propongo el siguiente ejercicio, llevar una libretita y un lápiz durante dos días, varias veces al día, escribir lo que te estás diciendo, sin darle demasiadas vueltas, pero sobretodo siendo muy sinceros contigo mismo.

Después de estos dos días, relee lo escrito y saca tus propias conclusiones.

Si te das cuenta qué hay más valoraciones negativas que positivas, te recomiendo que te reúnas con tu propio Director General, porque algo no está funcionando bien.Seguro que, desde la aceptación, y las ganas de avanzar, este diálogo poco a poco mejora. Lo primero y fundamental es tomar CONCIENCIA, y no criticarte, aceptar y desde ahí cambiar para progresar.

Hazte estas preguntas:

¿para qué soy tan duro conmigo mismo?

¿creo que siendo exigente conmigo soy mejor?

¿Mejor que quien?

Si soy así conmigo, ¿como soy con los demás?

¿Que me falta para hablarme mejor?

¿Cómo me sentiría si me hablo mejor?

¿Me ayudaría a perder mis miedos?

La respuesta es tu AUTOESTIMA, así que convoca una reunión a tres con tu Director de Marketing, para que le recuerde al de Comunicación, todo lo bueno que tienes, todos los dones con los que cuentas.

Recomiendo buscarte tu propio LEMA, algo que decirte en los momentos más difíciles, un anclaje que te saque de la historia de miedo que este estás contando, donde el malo de la película eres TU.

Yo tengo mi propio lema, y es mi anclaje: CREAS LO QUE CREES. 

Cada vez que mi cuerpo me avisa, con esa sensación de desasosiego, conecto con esta frase, y alimento a la voz que sabe que todo esta bien, que sólo tengo que disfrutar del camino, aceptando y viviéndolo desde el AMOR.

Otro de mis trucos es utilizar palabras que son clave:

Cuando algo me cuesta un esfuerzo, soy capaz de pedírmelo POR FAVOR, y saber que ese esfuerzo tendrá su recompensa.

Me doy las GRACIAS cuando hago algo bien, me reconozco y lo celebro.

Y si me equivoco, me PERDONO e intento aprender de mis errores.

Buenas prácticas del Director de Comunicación Interna

  • Observar tus creencias.
  • Reconocer tus emociones.
  • No juzgarte
  • No quejarte
  • Perdonarte
  • Agradecer/celebrar.

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